
HISTORIA DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es un Movimiento
eclesial de difusión mundial que actúa en el interior de la Iglesia
Católica, sintiéndose vocacionado a participar activamente en la gran
misión del anuncio de la Buena Nueva del Evangelio a través de un método
propio kerygmático. En palabras de Juan Pablo II, este método de
Cursillos es “un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del
Evangelio en nuestro tiempo”. Este instrumento de evangelización ha
creado multitud de núcleos de cristianos que viven y conviven lo
fundamental cristiano y se esfuerzan por fermentar de Evangelio los
ambientes. Millones de cristianos renovados en un Cursillo de
Cristiandad, o que tuvieron en él su primer encuentro con Cristo, han
revitalizado instituciones y movimientos y han logrado animar
cristianamente los ambientes donde se desenvuelven.
Nacimiento del MCC
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nació en España,
concretamente en la isla de Mallorca, entre los años 1940 y 1949. Surge
como fruto del trabajo, inquietud y esfuerzo apostólico de un grupo de
seglares y sacerdotes que formaban parte del Consejo Diocesano de los
Jóvenes de Acción Católica (JAC) de Mallorca. En aquellos años se estaba
preparando intensamente una gran peregrinación nacional de los JAC a
Santiago de Compostela, que se celebraría en el año 1948. Se organizan
diversas actividades en parroquias, entre ellas la celebración de
“Cursillos de Adelantados de Peregrinos”, dirigidos por miembros del
Consejo Nacional de los JAC, y “Cursillos de Jefes de Peregrinos”,
dirigidos por miembros de los Consejos Diocesanos. En estos cursillos se
percibe la posibilidad de desarrollar algo nuevo, algo que permitiera
que el contenido esencial del cristianismo fuera captado en toda su
intensidad incluso por quienes vivían al margen de la religión. Se lleva
a cabo un arduo trabajo de búsqueda, de reflexión, de maduración del
que, con la Gracia del Espíritu, va inspirando algo nuevo, que se
concreta en lo que después se llamará “Cursillos de Cristiandad”, con
rasgos de los cursillos anteriores, pero diferente por su enfoque,
finalidad y sentido.
Iniciadores del MCC
Por tanto, en el
inicio del Movimiento se vislumbra claramente la acción del Espíritu en
un grupo de personas, que comparten una mentalidad y que comienzan a
trabajar por una misma finalidad: vertebrar en cristiano el mundo,
haciendo más cristianos a los hombres. Con un mínimo de organización y
estructura, se va definiendo un método eficaz para conseguir la
finalidad perseguida. En este grupo de iniciadores del Movimiento
destacaron especialmente los laicos, guiados por Eduardo Bonnín Aguiló.
Entre los sacerdotes, Mons. Sebastián Gayá Aguilera y D. Juan Capó
Bosch. Y con ellos, el entonces Obispo de Mallorca Mons. Juan Hervás
Benet.
Primeros pasos del MCC
En enero de 1949 se celebra
el que se considera propiamente el primer Cursillo de Cristiandad, en el
monasterio de San Honorato de Mallorca. Sólo en ese año se celebran 20
cursillos y en cinco años se llega al centenar. En ese periodo se va
definiendo la eficacia evangelizadora de estos nuevos cursillos, se
consolida la Escuela de Responsables, se perfilan los cauces de
seguimiento en el post-cursillo (grupos y ultreyas), se crea el primer
Secretariado diocesano; en definitiva, se va configurando claramente lo
que es el Movimiento de Cursillos de Cristiandad como movimiento del
Iglesia.
Salto a la península del MCC
El MCC nace con
vocación universal y, partiendo de Mallorca, va a expandirse por todo el
mundo. En primer lugar, penetra en la península en 1953 (Valencia).
Tanto por iniciativas personales como por las actividades del Consejo
Nacional de la JACE, el Movimiento va difundiéndose por diversas
diócesis españolas. En 1955, con el traslado de D. Juan Hervás a la
diócesis de Ciudad Real, y con la publicación en 1957 de la carta
Pastoral “Cursillos de Cristiandad, Instrumento de Renovación
Cristiana”, se produce un momento determinante para la aceptación del
MCC y su difusión nacional e internacional.
Llegada a América del MCC
Desde España, el MCC salta en primer lugar a América. Numerosos laicos y
sacerdotes que participaron del Movimiento en diversas diócesis de
España, ilusionados con su potencial evangelizador, van trasladarlo, por
diferentes medios, a los países de Latinoamérica. El primer país que
recibió el MCC fue Colombia, a través de la AC, dónde se celebra el
primer Cursillo fuera de España y el primer Cursillos de mujeres (1953).
Muy rápidamente va llegando al resto de países y ya en 1963 lo
encontramos prácticamente en toda América.
Expansión por Europa
En Europa, la diversidad de lenguas constituyó un problema para la
difusión del MCC. Llega desde España, en primer lugar, a Portugal,
Austria e Italia (1960), desde Austria a Alemania (1961) y
posteriormente va apareciendo en otros países centroeuropeos y
británicos (Irlanda, Inglaterra). Un nuevo impulso del MCC se produce
cuando desde Austria, en 1974, se introduce en los países del Este de
Europa.
Los inicios en Asia y África
En Asia se inicia en
Filipinas, en 1962, donde llega desde Estados Unidos. En Australia
comenzó en 1963, implantándose primero entre inmigrantes españoles y
posteriormente, con ayuda de un grupo de cursillistas de Estados Unidos,
en 1965, comenzó su desarrollo entre la población propia (en inglés).
Desde Filipinas, donde el MCC se asentó vigorosamente, se introdujo en
otros países asiáticos (Vietnam, Corea, Taiwán, Tailandia). Aunque de
forma más limitada, el MCC también se ha iniciado en algunas zonas de
África; se han celebrado cursillos en antiguas provincias de Portugal,
como Angola y Mozambique, y en países como Tanzania, Nigeria, Rodesia,
auspiciados desde Estados Unidos e Irlanda, Guinea, Benín y Togo.
El MCC se organiza
Simultáneamente a este proceso de expansión geográfica se va
produciendo la “institucionalización” del MCC, es decir, la creación y
consolidación de estructuras diocesanas, nacionales e internacionales.
El primer paso es siempre la creación de los Secretariados Diocesanos,
como la primera y más necesaria estructura organizativa, cauce para la
vinculación con la Iglesia diocesana y con el Obispo. Los Secretariados
Nacionales nacen también como consecuencia de la necesidad de coordinar y
unificar la vida del MCC en un país, para mantener y desarrollar una
misma identidad. El primer Secretariado Nacional se creó en Méjico, en
1961, después de la I Convivencia Nacional de ese país. A continuación,
en 1962, el de Venezuela, España, Portugal, Brasil… En ese mismo año se
crearon más de veinte Secretariados Nacionales. Además, se fue
percibiendo la necesidad de conexión y coordinación entre los distintos
Secretariados Nacionales y por ello se fueron celebrando, en distintas
momentos y lugares, reuniones y encuentros internacionales de diversa
naturaleza: latinoamericanos, europeos, de países de habla inglesa…. De
estos encuentros internacionales surgen los Grupos Internacionales del
MCC: Latinoamericano, Europeo, Asia-Pacífico y América del Norte-Caribe y
el Organismo Mundial del MCC (OMCC), como “un organismo de servicio, de
comunicación e información”, constituido por los Grupos Internacionales
del MCC. En 2004, el Pontificio Consejo para los Laicos decreta el
reconocimiento canónico del OMCC como “estructura de coordinación,
promoción y difusión de la experiencia de los Cursillos de Cristiandad,
teniendo carácter de persona jurídica privada” y “la aprobación del
estatuto del susodicho organismo”.